FENG SHUI

 

El Feng Shui, desarrollado en China, hace más de 6000 años, nació como fruto del estudio de la metafísica, determinando la importancia para el ser humano de los elementos de la naturaleza y definiéndose como una forma de geomancia, donde los flujos energéticos cosmotelúricos influyen sobre la vida de las personas. Y este, aportaría la capacidad de interpretar el fluir de la energía vital en un lugar determinado.
La doctrina del feng shui se basa en la existencia de una energía o Qi proveniente de la naturaleza, cuyo flujo se ve modificado por la forma, colores y disposición del espacio, las orientaciones (puntos cardinales) y los cambios temporales. 
El QI, puede manifestarse en 5 elementos de la naturaleza: Fuego, Agua, Madera, Tierra y Metal. Los cuales pueden estar presente en forma pasiva o activa (Ying /Yang), y estos a su vez se relacionan con el ser humano en un ambiente determinado.
El Qi de la Tierra, es el campo magnético de la tierra, que emerge en el momento que construimos nuestras casas o edificios, al lugar donde nos relacionamos, tanto laboralmente, como para vivir. Y es este, el Qi que estudia, maneja y busca mejorar el Feng Shui. En beneficio para nuestro ser y seres queridos.
En los espacios en que vivimos y trabajamos, las energías circulan por puertas y ventanas o están alojadas en paredes y muebles, dependiendo de la energía que se trate buscaremos aprovecharla o distraerla.
El Feng Shui buscará armonizar, las energías de un terminado espacio, logrando recuperar el equilibrio entre el ambiente y las personas que lo habitan. Logrando como fruto de este equilibrio el bienestar y la armonía para las personas que allí habitan o trabajan, buscada en distintos ámbitos de la vida: familia, salud, dinero, trabajo, relaciones, oportunidades, prosperidad, éxito.

 

 

Volver